Aproximación a las políticas públicas frente al monitoreo institucional desde el enfoque territorial Approach to Public Policies in the Face of Institutional Monitoring from a Territorial Approach
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Resumen
El presente escrito es reflexivo y tiene como pregunta: ¿Cómo comprender las políticas públicas frente al monitoreo institucional desde el enfoque territorial? La metodología empleada es de tipo cualitativo, cuyo método es reflexivo y se desarrolló en dos momentos: en el primero, se realizaron discusiones conceptuales sobre política pública en clave de capacidades institucionales y el enfoque territorial. En el segundo momento, se realizó la discusión alrededor del enfoque territorial para identificar y fortalecer la proyección de las agencias estatales que pone al Estado en calidad de sujeto de interés y a la política en perspectiva de desarrollo territorial. Como principales hallazgos, las políticas públicas frente al monitoreo institucional tienen una dimensión gerencial del territorio que está vinculada a la capacidad de gestión, y el enfoque territorial en la política pública hace posible su implementación y monitoreo a distintas escalas.
Palabras clave:
política pública, enfoque territorial, monitoreo institucional, desarrollo territorial, gestión pública..Abstract
This writing is reflective and has as a question: How to understand public policies against institutional monitoring from the territorial approach? The methodology used is of a qualitative type, whose method is reflexive and is implemented in two moments: In the first, conceptual discussions on public policy are carried out in terms of institutional capacities and the territorial approach. In the second moment, the discussion is carried out around the territorial approach to identify and strengthen the projection of state agencies that places the State as a subject of interest and the policy in perspective of territorial development. As main findings, public policies compared to institutional monitoring have a managerial dimension of the territory that is linked to management capacity, and the territorial approach in public policy makes its implementation and monitoring at different scales possible.
Key words:
public policy, territorial approach, institutional monitoring, territorial development, public management..INTRODUCCIÓN
En las Políticas Públicas se encuentran autores que, como Canto (2015), señalan que estas responden al modelo de democracia deliberativa de Jürgen Habermas y el procedimiento imperativo categórico (IC). Gómez (2012) define a partir de una organización social que se promueve en Europa por la modernidad y la ilustración, una política pública es una directriz que usa el Estado y la impone al pueblo para poder hacer frente a un asunto específico de interés público (p. 223). Por su parte, Loray (2017) concluye que el rol del Estado "no ha dejado de estar, lo cual se distingue en la implementación de políticas, tanto generales como sectoriales" (p.69).
El monitoreo institucional, por su parte, consiste en identificar a las entidades, estamentos, ministerios o unidades descentralizadas encargadas de llevar a cabo las políticas públicas, y esto implica un trabajo mancomunado en tanto concurrencia, subvenciones y subsidiariedad e incluso alianzas público-privadas APP Estas alianzas en Buesaquillo-Salazar & López-Buriticá (2019) también son agencias estatales para promover bienes y servicios de manera competitiva y de carácter sectorial. De ese modo, el monitoreo institucional tiene como principal característica las entidades destinadas a velar por que la población pueda cumplir sus propósitos como con la instauración de la consulta previa. El monitoreo en Colombia es esquivo, por cuenta de la duplicidad de funciones o la posición errática de estamentos que no cumplen con la rigurosidad al momento de aplicar modelos de evaluación de desempeño e indicadores de resultado, sumado a la toma de posturas y líneas en temas que requieren permanente monitoreo como las políticas, planes, programas o proyectos de largo plazo.
Por otro lado, el enfoque territorial se fundamenta en el abordaje del territorio como construcción social (Lefebvre, 2013) del cual hace parte de forma de organización y de producción de imaginarios (Haesbaert, 2011; Lussault, 2007), prácticas sociales o sistema de prácticas (Santos, 2000) y relaciones de poder que también son materiales, es decir, sistema de objetos (Santos, 2000) e históricas que se componen de prácticas económicas-productivas institucionales, políticas y socioculturales. En tal sentido, el enfoque territorial es el resultado de las relaciones entre diversos actores que hacen posible el territorio, a su vez, de la necesidad de cohesionar las dinámicas sociales-institucionales, económicas-productivas, sociales-participativas y sociales-culturales para promover procesos de gestión asociados al desarrollo territorial, es decir, "el enfoque territorial, ofrece una perspectiva centrada en el estudio de las relaciones sociales que configuran los territorios" (Morales & Jiménez, 2018, p. 27).
Por tanto, las políticas públicas como en Boussague et al. (2016) movilizan procesos, actividades y actores en el despliegue de acciones para afrontar problemáticas, que vamos a situar en lo territorial. De modo que, el monitoreo se inscribe en la capacidad institucional, la cual está centrada en el desempeño y funcionamiento de la organización del Estado y de su Administración Pública, e implica una estructura y dirección basada en competencias que, si bien se traducen en eficacia, eficiencia y capacidad de administrar recursos públicos, se "centra el entorno en el cual se desenvuelven las entidades" (Olivera et al., 2011, p. 4), es decir, comprender lo contextual como la población, demandas y agendas nacionales, internacionales, a su vez, que se centra en la capacidad de planificación de planes estratégicos sectoriales, ejecución y operación presupuestal. El enfoque territorial hace posible situar la política pública desde las capacidades institucionales (Hernández, 2015) como una perspectiva que ajusta su accionar en la comprensión y gestión de las interacciones entre actores sociales, institucionales, económicos y políticos que están en tensión y conceso frente a cómo afrontar fenómenos locales.
En tal sentido, este escrito es de tipo cualitativo, cuyo método es reflexivo y se desarrolló en dos momentos: en el primero, se realizaron discusiones conceptuales sobre política pública en clave de capacidades institucionales y el enfoque territorial. En el segundo momento se realizó la discusión alrededor del enfoque territorial para identificar y en el fortalecimiento de las agencias estatales que ponen al Estado en calidad de sujeto de interés y la política con enfoque de desarrollo territorial y el llamado de la OCDE.
DESARROLLO
Tanto las políticas públicas como el monitoreo institucional tienen su antecedente en el arte de gobernar, que también se traduce en buen gobierno, el cual procura el interés por el estudio de la política (policy) como producto de la actividad pública (politics). En Roth (2014) y 2019 se distinguen tres tipos de políticas, la primera alude al ámbito del gobierno (polity), la segunda, como actividad y organización por el control del poder (politics). La tercera como designación de un propósito por parte del gobierno y las mismas sociedades (policy).
De modo que, el enfoque territorial de las políticas públicas en clave de monitoreo institucional parte de la comprensión del territorio como construcción social del territorio, a partir de la creación de redes, instituciones que involucran actores para articular y conducir asuntos públicos para el desarrollo del territorio, desde la gobernanza. Esta última como forma de gobierno, puesto que tiene su base en la coordinación de los actores para lograr consensos, acciones y estratégicas de manera articulada. Por gobernanza también se alude a la acción y efecto de gobernar, no obstante, aquí el objeto de reflexión se centra en la transformación del papel del Estado en relación con su actividad, responsabilidad y acción en el logro de un desarrollo social, cultural, económico e institucional, que permita la interacción y relación entre los actores, públicos, sociales, económicos y comunitarios.
En el enfoque territorial, es pertinente considerar las escalas, es decir, la relación entre las distancias y las dimensiones espaciales para analizar y estudiar fenómenos (Gibson et al., 2000, p. 218), de modo que, tales fenómenos como la población y sus formas de ocupación, la oferta ecosistémica, la estructuras y práctica productivas y las demandas de bienestar en vivienda, movilidad y servicios urbanos, son asuntos de la gestión pública local. En la medida que dicha gestión (Barzelay, 2001; Thompson, 2008; Chica & Salazar, 2016: Aguilar, 2009) implica una participación vinculante de la ciudadanía en la acción pública, o como Chica & Salazar (2021) indican, la Pos-nueva gestión pública se enfoca en las capacidades y relaciones de colaboración de la Estado y la sociedad civil.
En este sentido, la Pos-nueva gestión pública como práctica política, institucional y social es un asunto vinculado a la gobernanza, toda vez que, el propósito del Estado es posible siempre y cuando los servicios y las políticas públicas no sean un asunto gubernamental, sino la asociación, coordinación y capacidad de decisión conjunta entre los actores públicos, privados, económicos, sociales y comunitarios para alcanzar el desarrollo local (Sosa et al, 2020). El eje de estudio de la gobernanza tiene implícito la pregunta por el gobierno, mediante la articulación y cohesión de los actores territoriales para establecer acuerdos y alianzas para concretar y cumplir agendas públicas de transformación y desarrollo. En este sentido, la gobernanza se relaciona con el otro eje de estudio sobre las políticas públicas, que tal como se indica en Muller (2010), la escuela del public policy centra su preocupación en la configuración y puesta en marcha de las decisiones políticas y, por tanto, de analizar la acción política pública (Cabrero, 2005), privada, social-comunitaria mediante supuestos como la pluralidad de los poderes y recursos que se distribuyen desigualmente, y a través de procesos decisionales se buscan resultados; "así las cosas, la gobernanza promueve un modelo de Estado relacional apoyado en la ciudadanía como eje de las políticas públicas" (Chica-Vélez y Salazar-Ortiz, 2021, p. 27).
En este sentido, la gobernanza se relaciona con el otro eje de estudio sobre las políticas públicas, que tal como indica en Muller (2010), la escuela del public policy centra su preocupación en la configuración y puesta en marcha de las decisiones políticas y, por tanto, de analizar la acción pública, privada, social-comunitaria mediante supuestos como la pluralidad de los poderes y recursos que se distribuyen desigualmente, y a través de procesos decisionales se buscan resultados. En Aguilar (2000) se dilucida que entre el objeto de estudio de la ciencia política en el que también se inscriben las políticas públicas está la ocupación del estudio del poder (mecanismos de poder y legitimidad) en la toma de decisiones gubernamentales y sociales, y en la teoría de elección racional que estas requieren. También, la administración pública aporta y se analiza desde la política pública como el Estado en acción. Indica Roth (2002) que el análisis de las políticas públicas se determine por las problemáticas políticas que se estén dando en el momento, pasando de las dificultades del modelo de bienestar en los años 60s y 70s a la crítica en la década de los años 80s y a la respuesta neoliberal en los 90s (pp. 14 y 15).
Ahora bien, la información incompleta, la incertidumbre, el caos y los riesgos han generado problemas en la gestión estatal, la perspectiva empresarial y territorial, los requerimientos sociales y la observancia internacional, que no logran desmarcarse con la legislación (Bardach, 2001). Por tanto, la política pública ha focalizado su interés en reducir dichas dificultades, haciendo más sólido el orden constitucional y al ámbito legislativo y de paso, resultados en lo local (Fontaine, 2015; De Oliveira & Addor, 2018).
Las políticas públicas adquirieron un carácter en los años sesenta y setenta en la implementación de decisiones y análisis comparativo de los modelos de Estado. En los años ochenta en la configuración de agendas gubernamentales, redes, comunidades y actores. En la década del noventa (con la ola neoliberal) en la eficiencia y eficacia de la gestión pública, reformas administrativas, y toda acción, que, incluidas las políticas, debían ser evaluada. Por tanto, la gestión pública vincula las políticas públicas a partir de tres sistemas: el político, el administrativo y el social. En este último, la política pública tiene fuerza porque es la respuesta del Estado a los problemas, demandas o necesidades de la población. El sistema político se encuentra en el ámbito de lo político, en el cual se toman las decisiones. El sistema administrativo, es quien va a ejecutarla, a ponerla en marcha. Por último, el subsistema social es el que recibe los beneficios o los perjuicios de la acción del Estado (Aguilar, 2000).
A todas estas, la reflexión central de este escrito está focalizada en: primero, que las políticas públicas desde el enfoque territorial (Gráfico 1) son un asunto del desarrollo territorial. Segundo, el enfoque territorial de las políticas públicas es un asunto de monitoreo institucional. Para lo primero es necesario abordar el desarrollo territorial, que siguiendo a Farinós (2009) lo comprendemos como un conjunto de dimensiones del territorio tales como redes jerárquicas de poder-institucionales, interacciones sociales-culturales y procesos económicos, que a través de la implementación de acciones públicas se articulan las capacidades organizativas y de gestión instaladas en el territorio, y buscar así aprovechar las potencialidades propias: los sistemas socio institucionales, socio económicos, económico-productivos y político-participativos. Al respecto, enfatiza Guardamagna et al. (2020) que el desarrollo territorial es un proceso de transformación que pretende tener un alto grado de crecimiento económico e innovación sustentables, un crecimiento en los niveles de capital social y cultural, reducción de la pobreza e inclusión y mejoramiento en la calidad de vida (p.29).
Desde luego, el desarrollo territorial tiene congruencia con el enfoque territorial, en tanto que en ambos se requiere de acciones públicas, institucionales y sociales que aborden las problemáticas, pero también los procesos generadores de interacciones entre los actores a fin de transformarlo y con ello se posibilite la gestión de asuntos comunes, es decir, el enfoque territorial requiere y tiene como propósito el desarrollo del territorio. Tal como lo muestra el gráfico 1, el enfoque territorial como una perspectiva de transformación social, asume una dimensión gerencial del territorio desde una construcción administrativa, jurídica y ciudadana, mediante acciones y técnicas como instrumentos de planificación: Planes de Desarrollo y Planes de Ordenamiento, y la misma participación ciudadana.
Gráfico 1: Enfoque territorial.
En cuanto al enfoque territorial de las políticas públicas, tiene una dimensión gerencial del territorio, es un asunto de monitoreo institucional y, desde luego, la entrada de las agencias estatales en Colombia, modelo anglosajón, con la Ley 1444 de 2011 y la Ley 1962 de 2019 de Ordenamiento Territorial, en desarrollo de los artículos 306 y 307 de la Constitución Política que modifica el numeral quinto del artículo tercero de la Ley 1454 de 2011, sobre la regionalización del Estado Colombiano al desarrollar funciones utilizando la figura de las regiones para planificar, organizar y ejecutar sus actividades en el proceso de construcción colectiva del país, promoviendo la igualdad y el cierre de brechas entre los territorios. Por otro lado, el Decreto 893 de 2017 y el ingreso del país a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) mediante la Ley 1950 de 2019, centran la apuesta por las políticas públicas en Colombia.
De hecho, la obligación de considerar el problema y los fenómenos que son de orden territorial es atender a través de políticas públicas la transformación de realidades que impiden el desarrollo territorial. Desde luego, el enfoque territorial considera la educación, el empleo, el medio ambiente, la riqueza y la salud, ámbitos que se caracterizan por su amplitud y, por tanto, complejizan el monitoreo de las políticas públicas, por ejemplo, fenómenos territoriales como la centralización de temas como el calentamiento global, la demografía poblacional, los géneros humanos, los derechos y recursos naturales, la sostenibilidad del planeta, las enfermedades incurables, las oportunidades y la justicia global, hacen gala de los temas complejizados para los cuales no hay una sola observancia o perspectiva. En este sentido, el cambio climático, los refugiados generados por el calentamiento global, el desplazamiento por cuenta del conflicto armado y grupos al margen de la ley, la administración de justicia internacional, entre otros temas complejos requieren de una intervención de política pública.
Por tanto, el enfoque territorial busca acoger lo mejor de cada una de ellas, con el propósito de encaminarlas a los frentes complejos que se esperan mediar, paliar, reducir o tratar. Tales temas son de la órbita planetaria que emanan de organizaciones como el Banco Mundial (BM), El Fondo Monetario Internacional (FMI) la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización para la Organización y la Agricultura (FAO), es decir que la complejidad implica reconocerse en la globalidad material de los problemas. De otro lado, en la resiliencia, el conflicto, la dificultad, la incertidumbre, las problemáticas e incluso los riesgos, pueden ser menguados en la medida en que apropian los criterios necesarios para que ello sea posible. En el enfoque del territorio es relevante considerar la resiliencia (Evans & Reíd, 2016) como aquella capacidad de buscar un equilibrio ante los adversos, ante la amenaza, y de regularse y de asumir lo externo como un asunto propio y manejable, es decir, asumir y gestionar la amenaza.
En esta medida, el monitoreo institucional desde el enfoque territorial implica el conocimiento tecnocrático que debe allanar la línea de base en el espacio lugar en donde se quiere asentar. Distinta a la visión positivista que en términos generales espera que los espacios considerados incorporen el conocimiento apropiado por otras fuentes. Es una manera no solo de llevar la teoría a los temas específicos, sino de materializar éstas conforme con lo que encuentren en el abordaje de las temáticas, en especial, las relacionadas con la planeación y el ordenamiento territorial, en especial, con las transformaciones sociales y físico-espaciales que tiene toda actuación del gobierno local.
Por consiguiente, el monitoreo institucional requiere como herramienta base la Metodología General Ajustada MGA, la cual advierte precisamente la coherencia que debe tener toda formulación llámese política, plan, programa o proyecto, en los que no existe ninguna que pueda subsistir de forma paralela al frente de opciones iguales o similares. Es decir, que no puede haber en ningún caso duplicidad de intenciones o propuestas enfocadas a un tema específico. En este ámbito, la política pública al igual que sus derivaciones debe igualmente corresponder a un hecho especial o único para que sea materializada, a su vez, que debe responder a la orientación que se tiene desde el orden internacional, nacional y regional. Por ende, el diálogo entre la formulación y la estructura que debe acompañar a estos es una obligación que debe tenerse en cuenta.
La herramienta informática de Metodología General Modificado (MGA) desarrolla procesos de identificación, preparación, evaluación y planificación de proyectos de inversión de manera modular y esquemática. La herramienta consta de cuatro (4) módulos en los cuales se debe almacenar la información del proyecto de inversión de acuerdo con la fórmula. Para lograrlo, es importante que todos quienes lo completen comprendan los conceptos básicos de la teoría del diseño y su aplicación en cada etapa por la que debe pasar: preinversión, inversión, y finalmente puesta en marcha. El manual también explica la significación de las partes que componen un proyecto de inversión. Es importante señalar que esta es una herramienta de presentación de proyectos de inversión basada en la teoría de proyectos, por lo que es necesario conocerlo antes de utilizarlo. Es imprescindible contar con toda la información (temas, investigaciones, números, entre otras) necesaria para que su formato se llene de manera fácil y eficiente (Departamento Nacional de Planeación, 2013, pp. 4-5).
La MGA se materializa en la medida que hace parte del Banco de Proyectos de Inversión Nacional creado para tal fin. Este último vincula la iniciativa planteada a través de la MGA, para permitir de manera interactiva integrar el proyecto a los planteamientos del plan de desarrollo, sus líneas estratégicas, objetivos, metas o propósitos al igual que la documentación o referenciadas contenidas para soportar el proyecto. Por ende, la MGA además de estar enfocada a formalizar por la vía de la programación la estructura de los proyectos, se surte de la información para que efectivamente se pueda identificar la tipología del proyecto en términos generales, lo que permite además de consulta, permanente revisión frente a lo que implica hacer ajustes o procedimientos a los proyectos.
Es claro que la MGA igualmente se apoya en todo lo que concierne a las réplicas enfocadas a la estructuración, formulación y evaluación de proyectos a su vez que del monitoreo que sobre las entidades encargadas para tal propósito deben atender los proyectos, por cuanto, a través de la ficha de estadísticas básicas de inversión (EBI), se hace un sondeo de la naturaleza del proyecto, los desembolsos generados para el mismo, impactos y resultados obtenidos por este, a su vez que el Estado o las condiciones en que está. Su adhesión a programas o mejoramientos en software muestra de manera idónea la correspondencia que debe prevalecer entre los sistemas de información y la postulación de proyectos, con los cuales se hace un proceso completo de revisión de estos.
La generación infinita de políticas públicas es contraproducente, toda vez que estas cumplen patrones específicos, como el de cumplir un ciclo, dado que no pueden constituirse o pasar a ser parte de las cuentas de gasto estatal permanente. Seguido a ello, se considera que la vigencia de estas depende de la interacción entre los recursos que los sostienen, en cuanto a los ingresos de libre destinación, es por esto por lo que se considera que la pervivencia de una política pública depende de la naturaleza de los ingresos que la soportan, sean de ingresos propios o libre destinación. Se expone la idea de que, tanto las políticas como los planes son de largo aliento, dada la agenda internacional y los recursos estatales en los que prevalecen recursos propios, mientras que, en los programas y proyectos, el alcance es corto.
Por ende, es pertinente que la política pública a promover, en cada una de las etapas en las que claramente, vincular a la población, los diagnósticos que estas hacen, los problemas que acusan, las posibles objeciones u objetivos a su vez que posibles alternativas, para posteriormente exponer los posibles proyectos a plantear y finalmente la matriz de todo el ejercicio. Cabe reiterar que en cada etapa la certificación o aval de la participación de la población es fundamental para validar este tipo de ejercicios.
Es prioritario clasificar la población o comenzar por toda la dimensión demográfica, como están clasificados conforme con edad, género entre otros frentes o variables a considerar, como si es joven, adulta, mayor, entre otros, bajo la idea de identificar en macro lo que implica destacar la población allí asentada. Posterior a ello, y convocada para la promoción de la política pública, se exponen los diagnósticos que a viva voz o con metodologías de participación deben destacarse para construir estos, y luego de un balance y proceso de elección, se procede a establecer los problemas más trascendentales, y de paso elegir el que más se acerca a la realidad que se quiere revertir, el cual pasa a denominarse árbol de problemas o problema central.
En el árbol de problemas se corroboran las causas concretas que generan el problema central, auspiciadas por unos orígenes y datos que dan firmeza a las diferentes causas tras las cuales se explica el problema central. A renglón seguido, se encuentran los efectos o consecuencias provocadas por dichas causas, las cuales se basan en evidencias o indicios y/o hechos o circunstancias. En este ámbito, la idea es entender por completo el problema, si es que efectivamente es el que se identificó, por ende, debe analizarse, dado que no solo es un tema de política pública, del Estado o la metodología, también se espera que la población aprehenda a identificar problemas conforme con sus pretensiones u objetivo central.
El objetivo central se concibe como el problema por reducir o la oportunidad por mejorar o la situación a cambiar o modificar por parte de política pública. En este objetivo, es fundamental reconocer los medios o los puentes que se requieren para llevar a buen tránsito dicho objetivo central y los fines o propósitos que se logran con dichos medios. En este, corre como material de trabajo los elementos correspondientes a los medios, los cuales están apalancados por herramientas o apoyos a su vez que por agentes, sujetos e instituciones interesadas en materializar dichos medios. Así mismo, se encuentran los impactos, considerados condiciones cualitativas como los resultados en tanto versión cuantitativa, como una forma de evaluar y medir lo que se quiere como objetivo central.
Es crucial considerar otras alternativas, opciones o salidas frente a lo construido, lo cual habilita el diálogo, la recursión o los esquemas a desarrollar por cuenta del objetivo central. El alcance, lo lograble y tal vez lo posible, hacen parte de las disquisiciones que pueden presentarse al momento de dar el espacio para el diálogo frente a lo construido. Este punto no es excepcional, una metodología participativa daría el espacio para que esta se revise, asimismo, y no solo como soporte para entregar una política pública con cualidades como la participación ciudadana y su relación con resultados acordes a las realidades territoriales, sin desconocer que toda buena metodología debe exponer su lado vulnerable o las limitantes que tiene para su disposición, con lo cual, se pueden llegar a consensos para la materialización de los proyectos.
La postulación de proyectos configura las intenciones que tienen la población para sacar adelante sus propuestas, pero también a la política pública. En este vínculo, se busca que la población sea la generadora de los proyectos, y que efectivamente escoja los más convenientes para su consideración o postulación. Sin excepción todas las propuestas son tenidas en cuenta, pero claro está, se escoge la más a fin o acorde por la via del Banco de Proyectos de Inversión Nacional (BPIN) como parte del monitoreo institucional que consideran en los planes de desarrollo la correspondencia entre las propuestas y los recursos financieros e institucionales que hay para el efecto combinado en programas, planes o subprogramas alrededor de lo planteado.
Es así como, el monitoreo institucional desde el enfoque territorial trata de determinar la hoja de ruta en cuanto a la capacidad, elementos y factores transformadores de la política pública. Bajo este criterio, se hace revisión de lo que puede cambiar la política pública por medio de la co-creación de los índices o la revisión de algunos ya existentes, pero sobre los cuales se aspira a que sean superiores a lo logrado por el momento. En esencia, tienen más trascendencia los índices a pesar de que estos se surten por la vía de los indicadores, en la medida que, los primeros son guías y los segundos datos.
La evaluación se hace sobre la base de los datos (resultados) o las cifras arrojadas con cada etapa, fundamento o parámetro de la política en tanto los índices planteados a solventar o mejorar. En este terreno, el tipo de variable que se escoja es vital en aras de fortalecer, corregir o poner a prueba el mismo índice, dado que las variables también pueden ser replanteadas, pero no tanto los índices. Esta última fase, depende de las variables, sea organizacional, institucional o agencia de información, y la manera como estas logran mostrar que la información que arroja es la más precisa o que conlleva reducir incertidumbre, lo cual pasa al control.
El control está expuesto a las categorías, condiciones, características o puntos que se consideran vitales para aprovisionar a la política pública de criterios o fundamentos de trabajo. Por lo general, son condiciones generales como población, infraestructura, desarrollo (Martínez & Gil, 2017) crecimiento o progreso, que se consideran frente a variables exógenas o independientes. En este punto, el control lo que hace es generar procesos de intervención por la vía de las categorías, tratando de coligarse con el comportamiento exógeno de las unidades de análisis que se toman como tal como las mencionadas. El control, corresponde a la naturaleza misma de los entes adscritos al proceso o por la misma intervención ciudadana o veedurías entre otras, que hacen posible avanzar o evitar rezagos de la política pública, lo cual recae en el monitoreo.
Por tanto, el monitoreo institucional de las políticas públicas desde el enfoque territorial no solo hace parte de las funciones de las entidades encargadas desde los órganos de control, observancia, vigilancia y sanción para lo que compete a las políticas e incluso de instancias externas que terminen siendo puentes para que las partes salgan adelante con la política pública.
También se trata de poner a disposición de los participantes (actores o sujetos) mecanismos por medio de las cuales se pueda hacer revisión, ajuste y puesta a punto o reorientación de la política pública. Desde el monitorio institucional, se despliegan no solo las áreas, entidades o unidades encargadas directas del afianzamiento de la política sino de aquellas que en concurrencia o por complementariedad tienen que ver para que esta pueda mejorar o cumplir el ciclo de política pública, para finalmente, dar los últimos referentes de su cumplimiento y ejecución.
Conclusiones
La política pública corresponde a un conjunto de procesos y a la disposición positivista o racional que de por si las pone en el marco de la relación entre beneficios y costos, impactos o resultados y/o diagnósticos y escenarios o planes y resultados (Taleb, 2013, p. 34). Es importante recordar que la política pública tiene diversas clasificaciones con la agenda internacional, política global, los planes de desarrollo o los programas entre otros, pero si bien este es el revestimiento, las políticas públicas deben cumplir ciclos, y para ello deben pasar por la implementación y seguimiento, que al paso permitan revisar el aporte de las entidades que la sopesan.
Por ello, el monitoreo hace posible hacer seguimiento, evaluación y control de las políticas públicas. En este ámbito, la definición de índices, indicadores, parámetros y variables hacen parte del grueso de criterios con los cuales ajustar, intervenir o reorientar las políticas públicas de ser el caso. Se trata de la posibilidad de disponer de tableros de mando con los cuales poder hacer observancia plena de cada uno de los ámbitos del monitoreo. Este último sirve de guía para superar el caos, la complejidad, la incertidumbre y los riesgos de las políticas públicas a través de la observancia de variables continuas y discontinuas.
En Fontaine (2015) las políticas públicas tampoco pasan por su mejor momento, por cuenta del abultado cúmulo de teoría que ha impedido palparlas y las dificultades para avanzar en cuanto a su implementación y el seguimiento además del monitoreo. Aún tienen problemas para hacerse consistente con lo que se busca con ellas, que en esencia radica en poder cerrar las brechas que se presentan entre las interacciones políticas y jurídicas que emanan al interior de los componentes de la relación Estado-Nación. Por ende, el autor reclama que, menos teoría y más acción en cuanto a lo que debe buscarse por cuenta de las Políticas Públicas Estatales.
De este modo, las políticas públicas, frente al monitoreo institucional, desde el enfoque territorial tienen como dimensión la gerencia del territorio que está en la capacidad de Gestión (Oszlak, 2006; Management Sciences for Development Colombia, 2012; Varela, 2015). Por otro lado, no se trata de reconocer ventajas en la elaboración, formulación y evaluación de las políticas y, por ende, el alcance, frutos o culminación de esta en el tiempo, dado que toda propuesta debe tener un ciclo. Como recomendación, es pertinente que la política pública sugiera las razones del porqué debe continuar o escalar hacia otros frentes, inclusive superponiendo otras políticas públicas, es decir, el enfoque territorial en la política pública hace posible su implementación y monitoreo a distintas escalas, para finalmente, presentar algunas sugerencias o salidas y/o balance de todo lo logrado por esta, y si esto implica adherirse a una línea estrategia, programa nacional o subsumirse bajo otras iniciativas.
Por tanto, las políticas públicas desde el enfoque territorial se convierten en el escenario vivencial en el que los tres poderes públicos (López, 2018) vivifican sus funciones en la medida de la correspondencia y reciprocidad generado por la interacción de los tres. Se evidencia que estas ya hacen parte del repertorio en el marco de las sentencias proferidas por el sistema jurídico (Feoli, 2016) o la propia Corte Constitucional, en la medida que la fuerza de la ley ya no se mide en el cumplimiento estricto de la literacidad de la norma, sino en la capacidad de realizar cambios trascendentales con ellas, por medio de las mejoras en inversión, prestación de servicios o en la medida de las posibilidades, exigir a los funcionarios lo máximo en el ejercicio del cumplimiento del deber.
Por último, toda acción del Estado frente a la Sociedad se considera Política Pública, y como tal debe implicar un monitoreo institucional, como mecanismo a través del cual se convalida el contrato social expuesto en la Constitución Política (Olivares, 2015), en la medida en que ella se traduce en los propósitos que tiene el Estado en cuanto a los fines y funciones como se conocen. Entre los fines como la educación, la justicia, la protección por la vía de la fuerza pública, la salud entre otros basado en los bienes meritorios o públicos puros, como igualmente, en el caso de las funciones entre las que se destacan la asignación de recursos, distribución de riqueza, estabilización de la economía y el fomento al desarrollo territorial.
Abstract
This writing is reflective and has as a question: How to understand public policies against institutional monitoring from the territorial approach? The methodology used is of a qualitative type, whose method is reflexive and is implemented in two moments: In the first, conceptual discussions on public policy are carried out in terms of institutional capacities and the territorial approach. In the second moment, the discussion is carried out around the territorial approach to identify and strengthen the projection of state agencies that places the State as a subject of interest and the policy in perspective of territorial development. As main findings, public policies compared to institutional monitoring have a managerial dimension of the territory that is linked to management capacity, and the territorial approach in public policy makes its implementation and monitoring at different scales possible.
Key words:
public policy, territorial approach, institutional monitoring, territorial development, public management..Resumen
El presente escrito es reflexivo y tiene como pregunta: ¿Cómo comprender las políticas públicas frente al monitoreo institucional desde el enfoque territorial? La metodología empleada es de tipo cualitativo, cuyo método es reflexivo y se desarrolló en dos momentos: en el primero, se realizaron discusiones conceptuales sobre política pública en clave de capacidades institucionales y el enfoque territorial. En el segundo momento, se realizó la discusión alrededor del enfoque territorial para identificar y fortalecer la proyección de las agencias estatales que pone al Estado en calidad de sujeto de interés y a la política en perspectiva de desarrollo territorial. Como principales hallazgos, las políticas públicas frente al monitoreo institucional tienen una dimensión gerencial del territorio que está vinculada a la capacidad de gestión, y el enfoque territorial en la política pública hace posible su implementación y monitoreo a distintas escalas.
Palabras clave:
política pública, enfoque territorial, monitoreo institucional, desarrollo territorial, gestión pública..INTRODUCTION
In Public Policies there are authors who, like Canto (2015), point out that they respond to Jürgen Habermas’ model of deliberative democracy and the categorical imperative procedure (CI). Gómez (2012) defines from a social organization that is promoted in Europe by modernity and enlightenment, a public policy is a guideline used by the State and imposed on the people to deal with a specific matter of public interest (p.223). For his part, Loray (2017) concludes that the role of the State “has not ceased, which is distinguished in the implementation of policies, both general and sectoral” (p.69).
Institutional monitoring, for its part, consists of identifying the entities, estates, ministries or decentralized units in charge of carrying out public policies, and this implies joint work in terms of concurrence, subsidies and subsidiarity and even public-private PPP alliances. These alliances in Buesaquillo-Salazar & López-Buriticá (2019) are also state agencies to promote goods and services in a competitive and sectoral manner. In this way, institutional monitoring has as its main characteristic the entities destined to ensure that the population can fulfill its purposes as with the establishment of prior consultation. Monitoring in Colombia is elusive, due to the duplication of functions or the erratic position of bodies that do not comply with rigor when applying performance evaluation models and result indicators, added to the taking of positions and lines on issues that require permanent monitoring such as long-term policies, plans, programs or projects.
On the other hand, the territorial approach is based on the approach of the territory as a social construction (Lefebvre, 2013) of which it is part of the form of organization and production of imaginaries (Haesbaert, 2011; Lussault, 2007), social practices or system of practices (Santos, 2000) and power relations that are also material, that is, a system of objects (Santos, 2000) and historical that are made up of institutional, political, and sociocultural economic-productive practices. In this sense, the territorial approach is the result of the relationships between various actors that make the territory possible, in turn, of the need to unite the social-institutional, economic-productive, social-participatory and social-cultural dynamics to promote management processes associated with territorial development, that is, “the territorial approach offers a perspective focused on the study of the social relations that make up the territories” (Morales & Jiménez, 2018, p. 27).
Therefore, public policies as in Boussague et al. (2016) mobilize processes, activities and actors in the deployment of actions to face problems, which we are going to place in the territorial sphere. Therefore, monitoring is part of the institutional capacity , which is focused on the performance and functioning of the State organization and its Public Administration, and implies a structure and management based on competencies that, although they translate into effectiveness , efficiency and capacity to manage public resources, “focuses on the environment in which the entities operate” (Olivera et al., 2011, p. 4), that is, understanding the context such as the population, demands and national agendas, international, in turn, which focuses on the planning capacity of sectoral strategic plans, execution and budget operation. The territorial approach makes it possible to place public policy from institutional capacities (Hernández, 2015) as a perspective that adjusts its actions in the understanding and management of interactions between social, institutional, economic and political actors that are in tension and consensus in the face of how to deal with local phenomena.
In this sense, this writing is of a qualitative type, whose method is reflexive and was developed in two moments: in the first, conceptual discussions on public policy were carried out in terms of institutional capacities and the territorial approach. In the second moment, the discussion was held around the territorial approach to identify and strengthen the state agencies that put the State as a subject of interest and the policy with a territorial development approach and the call of the OECD.
DEVELOPING
Both public policies and institutional monitoring have their antecedents in the art of governing, which also translates into good governance, which seeks interest in the study of politics (policy) as a product of public activity (politics). In Roth (2014 and 2019) three types of policies are distinguished, the first refers to the sphere of government (polity), the second, as an activity and organization for the control of power (politics). The third as designation of a purpose by the government and the same companies (policy).
So, the territorial approach of public policies in the key to institutional monitoring starts from the understanding of the territory as a social construction of the territory, from the creation of networks, institutions that involve actors to articulate and conduct public affairs for the development of the territory. territory, from governance. The latter as a form of government, since it is based on the coordination of the actors to achieve consensus, actions and strategies in an articulated manner. Governance also refers to the action and effect of governing, however, here the object of reflection focuses on the transformation of the role of the State in relation to its activity, responsibility and action in achieving social, cultural, economic development. and institutional, that allows the interaction and relationship between the actors, public, social, economic and community.
In the territorial approach, it is pertinent to consider the scales, that is, the relationship between distances and spatial dimensions to analyze and study phenomena (Gibson et al., 2000, p. 218), so that such phenomena as the population and their forms of occupation, the ecosystem offer, the productive structures and practices and the demands for well-being in housing, mobility and urban services, are matters of local public management. To the extent that such management (Barzelay, 2001; Thompson, 2008; Chica & Salazar, 2016: Aguilar, 2009) implies a binding participation of citizens in public action, or as Chica & Salazar (2021) indicate, the Pos- new public management focuses on the capabilities and collaborative relationships of the State and civil society.
In this sense, the post-new public management as a political, institutional and social practice is an issue linked to governance, since the purpose of the State is possible as long as services and public policies are not a government issue, but the association, coordination and joint decision-making capacity between public, private, economic, social and community actors to achieve local development (Sosa et al, 2020). The governance study axis has implicitly the question of the government, through the articulation and cohesion of territorial actors to establish agreements and alliances to specify and fulfill public transformation and development agendas. In this sense, governance is related to the other axis of study on public policies, which, as indicated in Muller (2010), the school of public policy focuses its concern on the configuration and implementation of political decisions and , therefore, to analyze public (Cabrero, 2005), private, social-community political action through assumptions such as the plurality of powers and resources that are unequally distributed, and through decision-making processes results are sought; “This being the case, governance promotes a relational State model supported by citizenship as the axis of public policies “ (Chica-Vélez and Salazar-Ortiz, 2021, p. 27).
In this sense, governance is related to the other axis of study on public policies, which, as indicated in Muller (2010), the public policy school focuses its concern on the configuration and implementation of political decisions and, therefore, to analyze public, private, social-community action through assumptions such as the plurality of powers and resources that are unequally distributed, and through decision-making processes results are sought. In Aguilar (2000) it is elucidated that among the object of study of political science in which public policies are also inscribed is the occupation of the study of power (mechanisms of power and legitimacy) in governmental and social decision making, and in rational choice theory that these require. Also, the public administration contributes and is analyzed from public policy as the State in action. Roth (2002) indicates that the analysis of public policies is determined by the political problems that are taking place now, going from the difficulties of the welfare model in the 60s and 70s to the criticism in the decade of the 80s and to the neoliberal response in the 90s (pp. 14 and 15).
However, incomplete information, uncertainty, chaos and risks have generated problems in state management, the business and territorial perspective, social requirements and international observance, which are unable to stand out from the legislation (Bardach, 2001). Therefore, public policy has focused its interest on reducing these difficulties, making the constitutional order and the legislative sphere more solid and, incidentally, results at the local level (Fontaine, 2015; De Oliveira & Addor, 2018).
Public policies acquired a character in the sixties and seventies in the implementation of decisions and comparative analysis of state models. In the eighties in the configuration of government agendas, networks, communities and actors. In the nineties (with the neoliberal wave) in the efficiency and effectiveness of public management, administrative reforms, and all action, including policies, should be evaluated. Therefore, public management links public policies from three systems: political, administrative and social. In the latter, public policy is powerful because it is the State’s response to the problems, demands or needs of the population. The political system is in the realm of the political, in which decisions are made. The administrative system is the one who is going to execute it, to start it up. Lastly, the social subsystem is the one that receives the benefits or the damages of the action of the State (Aguilar, 2000).
To all these, the central reflection of this writing is focused on: first, that public policies from the territorial approach (Graph 1) are a matter of territorial development. Second, the territorial approach to public policies is a matter of institutional monitoring. For the first, it is necessary to address territorial development, which following Farinós (2009) we understand as a set of dimensions of the territory such as hierarchical power-institutional networks, social-cultural interactions and economic processes, which through the implementation of public actions articulate the organizational and management capacities installed in the territory, and thus seek to take advantage of their own potentialities: the socio-institutional, socio-economic, economic-productive and political-participatory systems. In this regard, emphasizes Guardamagna et al. (2020) that territorial development is a transformation process that aims to have a high degree of sustainable economic growth and innovation, growth in the levels of social and cultural capital, poverty reduction and inclusion and improvement in the quality of life (p.29).
Of course, territorial development is consistent with the territorial approach, in that both require public, institutional and social actions that address the problems, but also the processes that generate interactions between the actors in order to transform it and thereby enables the management of common affairs, that is, the territorial approach requires and has as its purpose the development of the territory. As graph 1 shows, the territorial approach as a perspective of social transformation, assumes a managerial dimension of the territory from an administrative, legal and citizen construction, through actions and techniques as planning instruments: Development Plans and Management Plans, and the same citizen participation.
Graph 1: Territorial approach.
Regarding the territorial approach of public policies, it has a managerial dimension of the territory, it is a matter of institutional monitoring and, of course, the entry of state agencies in Colombia, Anglo-Saxon model, with Law 1444 of 2011 and Law 1962 of 2019 of Territorial Planning, in development of articles 306 and 307 of the Political Constitution that modifies the fifth numeral of the third article of Law 1454 of 2011, on the regionalization of the Colombian State when developing functions using the figure of the regions to plan , organize and execute its activities in the process of collective construction of the country, promoting equality and closing gaps between the territories. On the other hand, Decree 893 of 2017 and the country’s entry into the Organization for Economic Cooperation and Development (OECD) through Law 1950 of 2019, focus the commitment to public policies in Colombia.
In fact, the obligation to consider the problem and the phenomena that are of a territorial nature is to address through public policies the transformation of realities that impede territorial development. Of course, the territorial approach considers education, employment, the environment, wealth and health, areas that are characterized by their breadth and, therefore, complicate the monitoring of public policies, for example, territorial phenomena such as the centralization of issues such as global warming, population demography, human genders, rights and natural resources, the sustainability of the planet, incurable diseases, opportunities and global justice, show off complex issues for which there is no a single observance or perspective. In this sense, climate change, refugees generated by global warming, displacement due to the armed conflict and illegal groups, the administration of international justice, among other complex issues, require public policy intervention.
Therefore, the territorial approach seeks to welcome the best of each of them, with the purpose of directing them to the complex fronts that are expected to mediate, mitigate, reduce or treat. Such issues are of the planetary orbit that emanate from organizations such as the World Bank (WB), the International Monetary Fund (IMF), the United Nations Organization (UN), the Organization for Agriculture and Organization (FAO), that complexity implies recognizing oneself in the material globality of problems. On the other hand, in resilience, the conflict, the difficulty, the uncertainty, the problems and even the risks, can be diminished to the extent that they appropriate the necessary criteria to make this possible. In the territorial approach, it is relevant to consider resilience (Evans & Reíd, 2016) as the ability to seek a balance in the face of adversity, in the face of threat, and to regulate oneself and to assume the external as one’s own and manageable matter, that is, assume and manage the threat.
To this extent, institutional monitoring from the territorial approach implies technocratic knowledge that must pave the baseline in the space where it wants to settle. Different from the positivist vision that in general terms expects that the considered spaces incorporate the appropriate knowledge from other sources. It is a way not only to bring theory to specific topics, but to materialize them according to what they find in the approach to the topics, especially those related to planning and territorial ordering, especially with social transformations. and physical-spatial that all actions of the local government have.
Therefore, institutional monitoring requires the General Adjusted MGA Methodology as a base tool, which warns precisely of the coherence that any formulation must have, be it a policy, plan, program or project, in which there is none that can survive parallel to the front of the same or similar options. In other words, there can be no duplication of intentions or proposals focused on a specific topic. In this area, public policy, as well as its derivations, must also correspond to a special or unique fact so that it can be materialized, in turn, which must respond to the orientation of the international, national and regional order. Therefore, the dialogue between the formulation and the structure that must accompany them is an obligation that must be considered.
The Modified General Methodology (MGA) computer tool develops processes for the identification, preparation, evaluation and planning of investment projects in a modular and schematic manner. The tool consists of four (4) modules in which the investment project information must be stored according to the formula. To achieve this, it is important that all who complete it understand the basic concepts of design theory and its application at each stage through which it must pass: pre-investment, investment, and finally commissioning. The manual also explains the significance of the parts that make up an investment project. It is important to point out that this is an investment project presentation tool based on project theory, so it is necessary to know it before using it. It is essential to have all the information (topics, research, numbers, among others) necessary so that your format is filled out easily and efficiently (National Planning Department, 2013, pp. 4-5).
The MGA materializes to the extent that it is part of the Bank of National Investment Projects created for this purpose. The latter links the initiative proposed through the MGA, to interactively allow the project to be integrated into the proposals of the development plan, its strategic lines, objectives, goals or purposes, as well as the documentation or references contained to support the project. Therefore, the MGA, in addition to being focused on formalizing the structure of the projects through programming, supplies the information so that the typology of the project can be effectively identified in general terms, which allows, in addition to consultation, permanent review versus what it means to adjust or procedures to projects.
It is clear that the MGA also relies on everything that concerns the replicas focused on the structuring, formulation and evaluation of projects, as well as the monitoring of the entities in charge for that purpose that must attend to the projects, because, through of the basic investment statistics file (EBI), a survey is made of the nature of the project, the disbursements generated for it, impacts and results obtained by it, as well as the State or the conditions in which it is. Its adherence to programs or improvements in software ideally shows the correspondence that should prevail between the information systems and the application of projects, with which a complete review process is carried out.
The infinite generation of public policies is counterproductive, since they meet specific standards, such as completing a cycle, given that they cannot be constituted or become part of the permanent state spending accounts. Following this, it is considered that the validity of these depends on the interaction between the resources that support them, in terms of free destination income, which is why it is considered that the survival of a public policy depends on the nature of the income that supports it, whether from own income or free destination. The idea that both policies and plans are long-term is exposed, given the international agenda and state resources in which own resources prevail, while, in programs and projects, the scope is short.
Therefore, it is pertinent that the public policy to promote, in each of the stages in which clearly, link the population, the diagnoses they make, the problems they accuse, the possible objections or objectives as well as possible alternatives, to later expose the possible projects to be proposed and finally the matrix of the entire exercise. It should be reiterated that at each stage the certification or endorsement of the population’s participation is essential to validate this type of exercise.
It is a priority to classify the population or start with the entire demographic dimension, how they are classified according to age, gender, among other fronts or variables to consider, such as whether they are young, adult, elderly, among others, under the idea of identifying in macro what implies highlighting the population settled there. After that, and convened for the promotion of public policy, the diagnoses are exposed that, out loud or with participatory methodologies, should be highlighted to build these, and after a balance and election process, the most serious problems are established. transcendental, and incidentally choose the one that is closest to the reality that you want to reverse, which is now called the problem tree or central problem.
In the problem tree, the specific causes that generate the central problem are corroborated, sponsored by origins and data that give firmness to the different causes behind which the central problem is explained. Next, are the effects or consequences caused by said causes, which are based on evidence or indications and/or facts or circumstances. In this area, the idea is to fully understand the problem, if indeed it is the one that was identified, therefore, it should be analyzed, since it is not only an issue of public policy, of the State or the methodology, it is also expected that the population learns to identify problems in accordance with its pretensions or central objective.
The central objective is conceived as the problem to be reduced or the opportunity to be improved or the situation to be changed or modified by public policy. In this objective, it is essential to recognize the means or the bridges that are required to carry out said central objective and the ends or purposes that are achieved with said means. In it, the elements corresponding to the media run as work material, which are leveraged by tools or supports as well as by agents, subjects and institutions interested in materializing said media. Likewise, the impacts are found, considered qualitative conditions as the results in both a quantitative version, as a way of evaluating and measuring what is wanted as a central objective.
It is crucial to consider other alternatives, options or solutions to what has been built, which enables dialogue, recursion or schemes to be developed on behalf of the central objective. The scope, what is achievable and perhaps what is possible, are part of the disquisitions that can be presented at the moment of giving the space for dialogue in front of what has been built. This point is not exceptional, a participatory methodology would provide the space for it to be reviewed, as well, and not only as a support to deliver a public policy with qualities such as citizen participation and its relationship with results in accordance with territorial realities, without ignoring that every good methodology must expose its vulnerable side or the limitations that it has for its disposal, with which, consensus can be reached for the materialization of the projects.
The application of projects configures the intentions of the population to carry out their proposals, but also public policy. In this link, it is sought that the population be the generator of the projects, and that they effectively choose the most convenient for their consideration or application. Without exception, all the proposals are taken into account, but of course, the most appropriate or appropriate is chosen through the Bank of National Investment Projects (BPIN) as part of the institutional monitoring that considers in the development plans the correspondence between the proposals and the financial and institutional resources that exist for the combined effect in programs, plans or subprograms around what is proposed.
This is how, institutional monitoring from the territorial approach tries to determine the roadmap in terms of the capacity, elements and transforming factors of public policy. Under this criterion, a review is made of what can change public policy through the co-creation of the indices or the review of some already existing ones, but about which it is hoped that they will be superior to what has been achieved at the moment. In essence, the indices are more important despite the fact that they are supplied through the indicators, to the extent that the former are guides and the latter are data.
The evaluation is made on the basis of the data (results) or the figures obtained with each stage, basis or parameter of the policy as long as the indices proposed to solve or improve. In this field, the type of variable that is chosen is vital to strengthen, correct or test the same index, given that the variables can also be reconsidered, but not so much the indices. This last phase depends on the variables, be it organizational, institutional or information agency, and the way in which they manage to show that the information it provides is the most accurate or that it leads to reducing uncertainty, which is controlled.
The control is exposed to the categories, conditions, characteristics or points that are considered vital to supply the public policy with criteria or work foundations. In general, they are general conditions such as population, infrastructure, development (Martínez & Gil, 2017), growth or progress, which are considered against exogenous or independent variables. At this point, what control does is generate intervention processes via categories, trying to associate with the exogenous behavior of the units of analysis that are taken as such as those mentioned. Control corresponds to the very nature of the entities assigned to the process or by the same citizen intervention or oversight, among others, which make it possible to advance or avoid lags in public policy, which falls on monitoring.
Therefore, the institutional monitoring of public policies from the territorial approach is not only part of the functions of the entities in charge of the control, enforcement, surveillance and sanction bodies for what is incumbent on the policies and even of external instances that end up being bridges for the parties to move forward with public policy. It is also about making available to the participants (actors or subjects) mechanisms by means of which public policy can be reviewed, adjusted and fine-tuned or reoriented. From the institutional monitoring, not only the areas, entities or units directly in charge of strengthening the policy are deployed, but also those that, in concurrence or by complementarity, have to do so that it can improve or comply with the public policy cycle, to finally, give the latest references of its fulfillment and execution.
Conclusions
Public policy corresponds to a set of processes and to the positivist or rational disposition that places them within the framework of the relationship between benefits and costs, impacts or results and/or diagnoses and scenarios or plans and results (Taleb, 2013, p.34). It is important to remember that public policy has various classifications with the international agenda, global politics, development plans or programs among others, but although this is the coating, public policies must go through cycles, and for this they must go through the implementation and monitoring, which in turn allow reviewing the contribution of the entities that weigh it.
Therefore, monitoring makes it possible to monitor, evaluate and control public policies. In this area, the definition of indices, indicators, parameters and variables are part of the bulk of criteria with which to adjust, intervene or reorient public policies, if applicable. It is about the possibility of having dashboards with which to fully comply with each of the monitoring areas. The latter serves as a guide to overcome the chaos, complexity, uncertainty and risks of public policies through the observance of continuous and discontinuous variables.
In Fontaine (2015) public policies are not going through their best moment either, due to the bulky accumulation of theory that has prevented them from being palpated and the difficulties in advancing in terms of their implementation and follow-up as well as monitoring. They still have problems to become consistent with what is sought with them, which essentially lies in being able to close the gaps that arise between the political and legal interactions that emanate within the components of the State-Nation relationship. Therefore, the author claims that less theory and more action regarding what should be sought on behalf of State Public Policies.
In this way, public policies, compared to institutional monitoring, from the territorial approach have as a dimension the management of the territory that is in the Management capacity (Oszlak, 2006; Management Sciences for Development Colombia, 2012; Varela, 2015). On the other hand, it is not about recognizing advantages in the elaboration, formulation and evaluation of policies and, therefore, the scope, fruits or culmination of this in time, since every proposal must have a cycle. As a recommendation, it is pertinent that the public policy suggests the reasons why it should continue or escalate to other fronts, even overlapping other public policies, that is, the territorial approach in public policy makes its implementation and monitoring at different scales possible, to finally , present some suggestions or outputs and/or balance of everything achieved by it, and if this implies adhering to a line strategy, national program or subsuming under other initiatives.
Therefore, public policies from the territorial approach become the experiential scenario in which the three public powers (López, 2018) vivify their functions to the extent of the correspondence and reciprocity generated by the interaction of the three. It is evident that these are already part of the repertoire in the framework of the sentences issued by the legal system (Feoli, 2016) or the Constitutional Court itself, to the extent that the force of the law is no longer measured in strict compliance with the law. Literacy of the norm, but in the ability to make transcendental changes with them, through improvements in investment, provision of services or, as far as possible, demand the maximum from officials in the exercise of duty.
Finally, any action of the State against Society is considered Public Policy, and as such must involve institutional monitoring, as a mechanism through which the social contract set forth in the Political Constitution is validated (Olivares, 2015), to the extent in that it translates into the purposes that the State has in terms of the purposes and functions as they are known. Among the purposes such as education, justice, protection through the public force, health, among others, based on meritorious or pure public goods, as well as in the case of functions among which the allocation of resources, distribution of wealth, stabilization of the economy and promotion of territorial development.
El presente escrito es reflexivo y tiene como pregunta: ¿Cómo comprender las políticas públicas frente al monitoreo institucional desde el enfoque territorial? La metodología empleada es de tipo cualitativo, cuyo método es reflexivo y se desarrolló en dos momentos: en el primero, se realizaron discusiones conceptuales sobre política pública en clave de capacidades institucionales y el enfoque territorial. En el segundo momento, se realizó la discusión alrededor del enfoque territorial para identificar y fortalecer la proyección de las agencias estatales que pone al Estado en calidad de sujeto de interés y a la política en perspectiva de desarrollo territorial. Como principales hallazgos, las políticas públicas frente al monitoreo institucional tienen una dimensión gerencial del territorio que está vinculada a la capacidad de gestión, y el enfoque territorial en la política pública hace posible su implementación y monitoreo a distintas escalas.
This writing is reflective and has as a question: How to understand public policies against institutional monitoring from the territorial approach? The methodology used is of a qualitative type, whose method is reflexive and is implemented in two moments: In the first, conceptual discussions on public policy are carried out in terms of institutional capacities and the territorial approach. In the second moment, the discussion is carried out around the territorial approach to identify and strengthen the projection of state agencies that places the State as a subject of interest and the policy in perspective of territorial development. As main findings, public policies compared to institutional monitoring have a managerial dimension of the territory that is linked to management capacity, and the territorial approach in public policy makes its implementation and monitoring at different scales possible.
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